Hoy inicio la lectura de "Ulises" de James Joyce.Y,joder, la inicio borracho en honor de su autor.Me he bebido una botella de buen vino tinto, y entre el sopor y las fluctuaciones del espacio y la consciencia, he comenzado el camino de los iniciados.
Atrás he dejado a Arturo Andrade escuchando a Batch, recomponiéndose del horror,más humano y doliente que cuando lo conocí en los últimos días de Berlín.Ha sido bueno conocerle y bajar con él al vientre de la bestia.Le espero.
Y ahora me encamino a la torre de Martello...En mi vieja ciudad industrial, las chimeneas se apagan, las colas del Inem se acrecientan y mis amigos suplen bajas de funcionarios.
Leo, escondido en un rincón de la biblioteca,los primeros capítulos de "Africanus" de S. Posteguillo.Siento el tomo gordo y pesado en mis manos.Como una losa marmórea del foro romano.Se lee bien.Cuarenta páginas antes de que una rubia adolescente me descentre con sus dedos enredándose en el pelo.Me gusta y no me gusta, el libro, me refiero.La sensación es de que sí pero no.Pero soy paciente con los libros.He aprendido a esperar.
La lectura me trae recuerdos de Roma.Pero de la Roma concentrada y conservada en Mérida.El edificio que más me ha impresionado en mi vida ha sido el Museo Nacional de Arte Romano.Diseñado por Rafael Moneo al final de los ochenta, conecta con la arquitectura de nuestros ancestros de muchas y variadas maneras, desde los materiales (ladrillo...),hasta la distribución de los espacios o la forma de recibir la luz.
Recuerdo que lo visite una tarde de Agosto.Recuerdo el calor insoportable.Y la felicidad inmensa al recorrerlo.Una felicidad instintiva, un gozo de la hostia.Desde entonces soy fan de este arquitecto, de Mérida y de Roma.
He comprendido lo que es el poder político viendo la Medusa que preside, junto a Júpiter Amón,el amplio atrio de entrada.Esa Medusa es la imagen del Poder de Roma, del Poder absoluto.
domingo, 5 de septiembre de 2010
Crisis.Me he aconstumbrando a comprar ediciones de bolsillo en las grandes superficies.Veinte euros de presupuesto.Con suerte dos o tres libros.A siete, ocho,nueve euros.El máximo precio permitido son diez.En la biblioteca pública leo las novedades.¿Supervivencia literaria?.No me hago a leer en la pantalla del portátil.Me canso y no tengo la sensación de protectora intimidad que me proporciona el libro.Pero cuando el PIB se retuerza una vez más tendré que buscar nuevas formas de proveerme.Las descargas legales e ilegales serán la última frontera.Ayer en el Eroski me compre por 28 euros (sí,lo sé, me sobrepase,pero estamos a primeros de mes y uno es débil):BlackandBlue de IanRankin, Muerte en la clínica privada de P.D. James y Loco por Donna de Ellroy.
La siguiente captura es la trilogía de Santiago Porteguillo.Creo recordar que vi "Africanus" en edición bolsillo entre la sección de congelados y la frutería.
Para escribir una buena historia de terror solo hace falta contar la verdad.La verdad es terrorífica.La mate, sé que la mate.Creo que la mate.Se derrumbo después de golpear su cabeza con un martillo.La arrastre hasta la orilla y luego la arroje al río. A estas horas su cuerpo inerte se mecerá suavemente en el agua (¿flotan los muertos o se hunden con sus secretos?).
No debió decirme que me dejaba, que se iba.No así, riendo.La encontrarán pronto.Su novio, su pareja como ella lo titulaba,habrá ya denunciado su desaparición.La encontrarán y entonces me buscaran a mi.Debí atar algo a sus pies, algo que arrastrase su risa y desprecio al fondo del rió.¿Porqué no pensé en ello?.Te dejo dijo, que te den por el culo.Te dejo y me llevo a los niños.Y reía, reía de una forma monstruosa, grotesca.
El golpe apenas produjo un sonido apagado, un crujido mohoso.Y cayó como una sabana mojada de un tendedero.¿Y si vuelvo, la busco y le ato algo a las piernas?.Ya no, ya habrán denunciado su desaparición, ese cabrón hijodeputa roba familias.Ya no hay tiempo para eso.Escribo para tranquilizarme, para pensar, para decidir con claridad.Nadie creerá que un asesino (¿asesino?,que curioso y extraño se me hace pensar en mi como en un asesino)escriba una confesión en un blog.James Ellroyescribió al detalle el asesinato de su madre pero él no era el asesino.Yo no soy James Ellroy, solo he matado a mi mujer.Queda poco para anochecer y en la oscuridad no la encontrarán flote o no.¿Me estarán vigilando ya?.En la calle no veo a nadie.Todavía puedo escapar, conducir toda la noche, perderme en cualquier parte.El martillo ¿donde he dejado el puto martillo?.¿Lo arroje al agua?.Estará en el coche, con las demás herramientas.Debo hacer algo.
Lo leo a ratos en la biblioteca pública.Mi salario no me da para gozar de la propiedad de todos los libros que deseo.Además he comprobado que compro por impulsos muy poco lógicos, más relacionados a veces con la textura del papel o su olor al abrir las tapas que de su contenido.Pero eso es otro tema.
Veinte, treinta páginas al día.Como si me administrará una medicina que exigierá ser escrupulosamente preciso con la dósis.David Lurie troceado, cambiante, terriblemente atractivo.Imposible no recrearlo en el rostro de John Malkovich. Me gusta mucho Coetzee, lo descubrí en "Diario de un mal año" y las primeras páginas de ese libro casi me arrebatan el placer de leerlo en posteriores libros suyos..Me dije, esto es aburrido,muy aburrido.Y no, me intereso, como me interesa y divierte y emociona "Desgracia".